El pasado viernes se desataron violentos focos ígneos en distintas zonas de Alto Comedero y Palpalá, que se extendieron durante más de 12 horas debido a las altas temperaturas y las fuertes ráfagas de viento. Las llamas alcanzaron viviendas precarias y generaron momentos de desesperación entre los vecinos, quienes colaboraron activamente con los bomberos para controlar la emergencia.
El trabajo conjunto de Bomberos de la Policía, Bomberos Voluntarios de distintos cuarteles, Defensa Civil y Manejo del Fuego logró evitar una tragedia mayor, aunque hubo daños materiales importantes, especialmente en el barrio Lucas Arias, donde una vivienda de chapas fue consumida por las llamas. “Las partículas hacían explosión y el viento estaba con todo. El fuego saltaba de un lado a otro”, relató Claudio Carlos, subjefe del Cuartel de Bomberos Voluntarios de Alto Comedero.
Carlos subrayó que el operativo fue “a pulmón”, en medio de condiciones adversas que incluyeron corte de agua en la zona. “Teníamos que buscar cómo recargar la autobomba. Los vecinos ayudaron mucho, con baldes, agua, y hasta refrescos para los chicos que estaban trabajando”, expresó, y apuntó contra la falta de coordinación y asistencia del gobierno provincial: “Tenemos lo justo para trabajar, pero falta más apoyo del Estado. Nosotros no esperamos que nos activen, salimos a buscar soluciones por nuestra cuenta”.
Por su parte, Analía Arratia, integrante del Cuartel de Bomberos Voluntarios de Palpalá, confirmó que varios domicilios resultaron afectados durante la jornada. Tanto ella como sus colegas destacaron el trabajo en red con otros cuarteles y la respuesta solidaria de la comunidad. Sin embargo, insistieron en que es urgente mejorar la preparación y los recursos para afrontar este tipo de emergencias, que cada año se vuelven más frecuentes y peligrosas en la provincia.

