El riesgo país argentino alcanzó en los últimos días niveles preocupantes, llegando a ubicarse en torno a los 1.450 puntos básicos, una de las cifras más altas de América Latina, solo por debajo de Venezuela. La escalada estuvo marcada por la incertidumbre política tras la derrota electoral del oficialismo en Buenos Aires, la presión cambiaria con un dólar paralelo en alza y la desconfianza de los mercados respecto al rumbo económico del Gobierno.
Entre los factores que potenciaron la suba se destacan las ventas de reservas del Banco Central para contener el tipo de cambio, la percepción de debilitamiento político y las dudas sobre la capacidad de cumplir con los compromisos fiscales y externos. En ese contexto, los bonos soberanos se desplomaron y los inversores se mostraron reticentes a sostener posiciones en la deuda argentina, lo que agravó la crisis de confianza.
Sin embargo, este lunes 22 de septiembre se registró un leve alivio en los mercados. El Gobierno anunció la suspensión temporal de las retenciones a las exportaciones de granos, buscando acelerar el ingreso de divisas. Además, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, brindó declaraciones de respaldo hacia el país, lo que generó un repunte de confianza entre los inversores internacionales.
Como resultado, los bonos argentinos en dólares mostraron una fuerte recuperación, con alzas de hasta un 12% en algunas emisiones, y el riesgo país retrocedió entre 250 y 350 puntos básicos en la jornada. Aun así, los analistas advierten que la situación sigue siendo delicada y que las medidas adoptadas ofrecen apenas un respiro temporal: el desafío de fondo será recuperar la credibilidad y estabilizar la economía en medio de un clima político y social cada vez más tenso.

