El Jueves de Compadres volvió a dejar en evidencia una problemática recurrente en Jujuy: el impacto de las celebraciones masivas en la seguridad vial. En una sola jornada se registraron 15 siniestros viales y se labraron más de 30 actas por alcoholemia positiva, cifras que coinciden con una de las festividades más convocantes del calendario cultural y que reavivan el debate sobre las conductas de riesgo al volante.
Los datos oficiales reflejan que, pese a los controles preventivos y a las campañas de concientización, el consumo de alcohol sigue siendo un factor determinante en numerosos episodios de tránsito. Las reuniones sociales, los festejos barriales y el clima festivo propio de la antesala del Carnaval suelen generar un relajamiento de las normas básicas de cuidado, con consecuencias que se repiten año tras año.
En paralelo, los 15 siniestros viales registrados durante la jornada marcaron una alerta para las autoridades y la comunidad. Aunque en esta ocasión no se lamentaron víctimas fatales ni heridos de gravedad, el número de incidentes expone la fragilidad del sistema de prevención y la necesidad de reforzar políticas públicas que no se limiten únicamente al control, sino que apunten a modificar hábitos arraigados.
La situación vuelve a plantear un desafío colectivo: compatibilizar la celebración de tradiciones populares con el cuidado de la vida. La responsabilidad individual al momento de conducir, el uso de alternativas de traslado seguras y el respeto por las normas de tránsito aparecen como ejes centrales para evitar que las festividades se transformen, una vez más, en jornadas marcadas por la imprudencia y el riesgo vial.

