El mal estado de las calles volvió a generar malestar entre vecinos de distintos sectores de San Salvador de Jujuy, donde los baches, hundimientos y pozos forman parte de la circulación diaria. La situación afecta tanto a conductores como a peatones, motociclistas, remiseros y usuarios del transporte público, que deben modificar recorridos o circular con mayor precaución para evitar daños y accidentes.
En algunos barrios, los reclamos llevan años sin una solución definitiva. Vecinos señalaron que varias arterias permanecen deterioradas desde hace mucho tiempo y que los arreglos realizados suelen ser parciales o no resisten las lluvias. El problema se agrava cuando el agua acumula barro, arrastra ripio o profundiza los pozos, dejando calles prácticamente intransitables.
La problemática también impacta en la economía cotidiana de las familias. Quienes circulan en vehículos particulares advierten que los baches provocan roturas de cubiertas, tren delantero y amortiguadores, generando gastos difíciles de afrontar en un contexto de aumentos constantes. Para los trabajadores que dependen del traslado diario, como remiseros, repartidores o comerciantes, el deterioro de las calles implica demoras, mayores costos y riesgo permanente.
En sectores más alejados del centro, la falta de mantenimiento urbano también se vincula con otros problemas sociales: dificultad para el ingreso de colectivos, recolección irregular de residuos, acumulación de basura y complicaciones para el acceso de ambulancias o servicios de emergencia. Por eso, los vecinos insisten en que el estado de las calles no es solo una cuestión de infraestructura, sino una demanda urgente vinculada a la seguridad, la movilidad y la calidad de vida en los barrios jujeños.

