Hoy, 28 de septiembre, se conmemora el Día Internacional del Acceso Universal a la Información, fecha declarada por la UNESCO en 2015 y adoptada formalmente por la Asamblea General de la ONU en 2019. Este día busca visibilizar la importancia del acceso libre, oportuno y completo a la información pública como un derecho humano esencial para la transparencia, la rendición de cuentas y la participación ciudadana.
En esta edición de 2025, el tema central gira en torno a “Garantizar el acceso a la información ambiental en la era digital”, poniendo el foco en cómo la transformación digital debe acompañarse con mecanismos que permitan que toda persona pueda conocer datos relativos al medio ambiente: cambio climático, recursos naturales, contaminación, riesgos ecológicos, entre otros. Ese énfasis responde a que, en contextos donde las decisiones sobre políticas ambientales tienen impacto directo en comunidades vulnerables, el acceso a información de calidad puede marcar la diferencia entre proteger derechos o generar daños silenciosos.
Pese a los avances normativos en varios países, la implementación efectiva enfrenta retos persistentes: estructuras institucionales débiles, vacíos legales, resistencia al cambio dentro del aparato estatal y desigualdades en conectividad tecnológica que limitan el acceso real para muchas personas. Organizaciones de la sociedad civil y organismos internacionales aprovechan esta fecha para lanzar campañas de sensibilización, realizar seminarios y talleres —a nivel local, nacional y global— que promuevan no solo leyes de acceso a la información, sino también su cumplimiento efectivo.
En América Latina, varios países han adoptado marcos regulatorios vinculados al derecho a saber, y algunos han integrado el acceso a datos ambientales en sus legislaciones. Por ejemplo, Uruguay recordó su adhesión al Derecho de Acceso a la Información y al Acuerdo de Escazú como parte de este compromiso. No obstante, la brecha digital, la falta de recursos técnicos y la resistencia política continúan siendo obstáculos en muchos contextos del continente. Este 28 de septiembre es, entonces, una oportunidad para reflexionar sobre cuánto camino queda por recorrer y para renovar el compromiso colectivo: un acceso real, universal e inclusivo a la información es pilar fundamental de sociedades democráticas, justas y sostenibles.

