El Gobierno de Javier Milei anunció este jueves la disolución del Instituto Nacional del Cáncer (INC) y la transferencia de sus funciones al Ministerio de Salud. Según el comunicado oficial, la medida busca «eliminar la duplicidad de tareas, tener un mayor control de las acciones y cumplir con sus funciones de una manera más eficiente». La decisión generó preocupación en el sector de la salud, ya que el INC desempeñaba un rol clave en la prevención, detección y tratamiento del cáncer en Argentina.
Desde el Ministerio de Salud, encabezado por Mario Lugones, aseguraron que la absorción del INC no afectará la continuidad de los programas existentes, el acceso a medicamentos ni los tratamientos para pacientes oncológicos. Además, indicaron que la decisión se tomó luego de identificar problemas logísticos dentro del instituto, como la entrega de medicamentos cercanos a su fecha de vencimiento y la existencia de estructuras administrativas duplicadas.
El Instituto Nacional del Cáncer, creado en 2010 y convertido en un organismo descentralizado en 2016, tenía la misión de desarrollar políticas públicas para la prevención y el control de la enfermedad en el país. También se encargaba de la investigación en oncología y de la formación de profesionales especializados. Su cierre ha despertado críticas de distintos sectores, que advierten sobre el impacto que podría tener en la atención de pacientes y en la continuidad de investigaciones científicas.
Si bien el Gobierno insiste en que se trata solo de un «cambio administrativo» para mejorar la gestión, diversas organizaciones de salud y especialistas han expresado su preocupación. Advierten que la disolución del INC podría afectar la coordinación de políticas oncológicas y generar incertidumbre sobre el futuro de los programas de prevención y asistencia a pacientes con cáncer en Argentina.

