Hoy, 20 de mayo, se conmemora el Día Internacional del Ensayo Clínico, una fecha que recuerda el primer estudio clínico documentado realizado en 1747 por el médico escocés James Lind. A bordo del buque HMS Salisbury, Lind administró diferentes dietas a marineros afectados por escorbuto, descubriendo que aquellos que consumían cítricos mostraban una notable mejoría. Este experimento marcó el inicio de la investigación clínica moderna y sentó las bases para el desarrollo de tratamientos basados en evidencia científica .
Los ensayos clínicos son fundamentales para evaluar la seguridad y eficacia de nuevos medicamentos, terapias y dispositivos médicos. Permiten obtener información crucial sobre cómo reacciona el cuerpo humano ante diferentes tratamientos, facilitando el desarrollo de soluciones médicas más efectivas y seguras. Además, brindan a los pacientes la oportunidad de acceder a terapias innovadoras.
Este año, la celebración pone énfasis en la inclusión y diversidad dentro de la investigación clínica. Organizaciones como la Red Europea de Infraestructuras de Ensayos Clínicos (ECRIN) y la Red Española de Investigación Clínica (SCReN) han organizado jornadas bajo el lema «Repensar los Ensayos Clínicos: Inclusividad en la Práctica», destacando la importancia de que los estudios clínicos reflejen la diversidad de la población para garantizar resultados más representativos y equitativos .
En Argentina, instituciones como el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) se suman a la conmemoración, promoviendo actividades que resaltan la importancia de la investigación clínica en la mejora de la salud pública. La participación activa de pacientes y profesionales de la salud es esencial para avanzar en el desarrollo de tratamientos que beneficien a toda la sociedad. Este día nos invita a reconocer y valorar el esfuerzo conjunto que impulsa el progreso médico y científico.

