La tensión volvió a instalarse en los barrios Campo Verde y 9 de Julio luego de que los presuntos agresores de los hechos ocurridos el pasado 7 de febrero recuperaran la libertad tras permanecer demorados durante casi 72 horas. Vecinos denuncian que, apenas regresaron al sector, retomaron las amenazas y amedrentamientos, lo que profundizó el clima de miedo e incertidumbre en la zona.
De acuerdo al relato de los damnificados, el fin de semana anterior varias personas resultaron heridas, algunas con arma blanca, lo que motivó la intervención policial y la demora de los señalados como responsables. Sin embargo, tras su liberación, los conflictos volvieron a recrudecer. Desde el Centro Vecinal 9 de Julio advirtieron que, pese a la presencia policial reforzada, continúan los episodios intimidatorios y la sensación de inseguridad entre las familias.
Uno de los vecinos agredidos manifestó que las amenazas se extendieron durante la madrugada y que teme por la integridad de su familia y sus bienes. Según denunció, durante el conflicto intentaron incendiar un vehículo, arrojaron piedras, utilizaron fierros y un machete para agredir a varias personas, además de asegurar bajo amenazas que “manejan el barrio”. La gravedad de la situación llevó incluso a que uno de los heridos analizara abandonar su vivienda por no sentirse seguro.
Según fuentes policiales, el episodio inicial involucró a dos hombres que atacaron con arma blanca a otras dos personas. Al día siguiente, cerca de 50 vecinos se autoconvocaron frente al domicilio de los acusados con intenciones de provocar daños, lo que derivó en un operativo de Infantería Motorizada para dispersar a los presentes. Como saldo, la Policía demoró a dos hombres señalados como presuntos agresores y a una mujer que formaba parte del grupo que intentó avanzar contra la vivienda.

