En el populoso barrio de Alto Comedero, en la ciudad de San Salvador de Jujuy, se ha encendido una señal de alarma: el consumo problemático de sustancias —incluyendo alcohol y pasta base— presenta una escalada preocupante, especialmente entre adolescentes y menores de edad. Un centro vecinal del sector La Loma denunció que ya “se ve la droga” en chicos de apenas cinco años, y que familias completas participarían en la cadena de venta.
Los especialistas y referentes comunitarios señalan que diversos factores del contexto agravaron la situación: la ausencia de iluminación y desmalezado en calles del barrio; la falta de recorridos policiales regulares; la vulnerabilidad social creciente; y el inicio cada vez más temprano del consumo de sustancias.
En este escenario, las instituciones de salud y prevención advierten que se trata no solo de consumos experimentales, sino de consumos problemáticos que están afectando la salud mental, los vínculos familiares y la inserción escolar de los jóvenes.
Frente a este panorama, autoridades de la Ministerio de Salud de la Provincia de Jujuy informaron que están reforzando los dispositivos de asistencia y rehabilitación en Alto Comedero y en otros barrios vulnerables. Se busca articular la prevención comunitaria, talleres para jóvenes y familias, y una mayor supervisión institucional de los centros adecuados.
Sin embargo, desde la comunidad se subraya que es urgente que las políticas públicas se materialicen en el terreno: “que los funcionarios caminen las calles para conocer la realidad”, reclama una vecina del barrio.

