Los populares Squeezy Dumpling quedaron bajo la lupa en Argentina luego de que organismos de Defensa del Consumidor detectaran unidades que no cumplían con las normas de seguridad. El Gobierno nacional avanzó con el retiro del mercado de estos productos tras comprobarse en ejemplares analizados una concentración de benceno cuatro veces superior a la permitida por la legislación argentina.
Uno de los principales puntos para identificar un producto irregular está en su envase y etiquetado. Se recomienda evitar o dejar de utilizar aquellos que no tengan información del fabricante o importador en castellano, carezcan del marcado de conformidad o no incluyan advertencias de seguridad. Estas irregularidades fueron precisamente algunas de las observadas en los juguetes alcanzados por el retiro.
También puede revisarse el packaging: las autoridades porteñas señalaron que los productos originales deben contar con un código QR de validación con las siglas “AR” y dos tildes, además de identificar claramente al fabricante o importador. La ausencia de estos datos constituye una señal para desconfiar del origen del juguete y evitar que continúe siendo manipulado por niños.
La preocupación está relacionada principalmente con el benceno, una sustancia tóxica que puede ingresar al organismo no solamente por ingestión, sino también mediante la inhalación o el contacto con la piel. Ante las dudas sobre el origen de un Squeezy Dumpling o la falta de certificaciones e información obligatoria, la recomendación es suspender su uso y mantenerlo fuera del alcance de los niños.

