En los valles de la provincia de Jujuy, los usuarios del transporte público enfrentan una serie de dificultades crecientes que condicionan su vida diaria. Según un relevamiento reciente, el sistema atraviesa una fuerte caída en la demanda —se registra una reducción cercana al 30 % en la cantidad de pasajeros interjurisdiccionales— lo cual evidencia tanto el deterioro del servicio como la pérdida de confianza de quienes lo utilizan. Esta situación se suma a la suspensión de refuerzos y al aumento constante de tarifas, que agravan el impacto en los sectores más vulnerables.
Una de las principales quejas radica en el mal estado de las unidades que cubren los recorridos hacia y desde los valles. Usuarios señalan que muchos colectivos presentan fallas mecánicas, asientos rotos y ventanillas inutilizables. Además, la frecuencia de salida es escasa: en ciertos horarios, tras la 13:20 h los servicios directamente “no pasan o salen fuera de línea”. Este cóctel de factores genera estrés, demoras y afecta al bolsillo de quienes dependen del transporte para trabajar o estudiar.
Por otro lado, la ausencia de una licitación concluida para el transporte urbano e interurbano añade más incertidumbre al panorama. En el municipio de San Salvador de Jujuy se debate un proceso de licitación “que mientras se demora mantiene a los usuarios con pocas unidades, falta de frecuencias y pésimo estado de los colectivos”. En paralelo, desde el espacio municipal se admite que los impuestos a los combustibles —que deberían alimentar un fondo de subsidios– no se distribuyen correctamente, lo que compromete directamente la operatividad del sistema.
Los efectos de esta crisis de transporte en los valles no son solo cuantitativos sino también sociales: implican pérdida de tiempo, barreras para la educación, dificultad para acceder al empleo, y un notable impacto negativo en la calidad de vida de los habitantes. Los reclamos vecinales crecen y, mientras tanto, la urgencia de una solución estructural se visibiliza con claridad. La comunidad exige mayor transparencia en la gestión, renovación del parque automotor y un calendario claro para la reestructuración de rutas y frecuencias, a fin de recuperar un servicio que se adapte a las necesidades reales de los valles jujeños.

