La venta de combustibles en Jujuy atraviesa un momento preocupante, marcado por una fuerte caída en la demanda en paralelo a un sostenido aumento de precios. En los últimos días, el litro de nafta superó la barrera de los $2.000, lo que encendió alarmas en el sector de estaciones de servicio y entre los consumidores.
Según referentes del sector, los combustibles registraron subas de entre el 6% y el 7% en lo que va de marzo, impulsadas por la actualización de impuestos y el contexto internacional, especialmente por el encarecimiento del petróleo. Este escenario impactó de lleno en el consumo diario: a medida que los precios suben, la demanda cae, afectando directamente la rentabilidad de las estaciones de servicio.
La situación ya se refleja en los hábitos de los usuarios. Muchos automovilistas optan por cargar menos combustible, espaciar las recargas o reducir el uso del vehículo, lo que provoca una merma visible en las ventas, sobre todo en productos como la nafta súper y el gasoil común. Desde el sector advierten que esta tendencia podría profundizarse si continúan los aumentos.
En este contexto, la caída del consumo de combustibles se suma a un panorama económico complejo en la provincia, caracterizado por la pérdida de poder adquisitivo y el aumento de costos en distintos rubros. Comerciantes y transportistas expresan preocupación ante un escenario que combina precios en alza y demanda en baja, lo que podría impactar en la actividad económica general si no se revierte en el corto plazo.

