A pesar de la vigencia de la Ley de Pirotecnia Sonora Cero, los festejos de fin de año volvieron a estar atravesados por el uso de fuegos artificiales con estruendo en distintos barrios de la capital jujeña, generando malestar y preocupación entre vecinos, proteccionistas de animales y familias de personas con sensibilidad auditiva. La problemática se repite cada diciembre y expone una falta de conciencia social y de control efectivo.
Desde asociaciones protectoras de animales alertaron que el uso de pirotecnia sonora provoca daños auditivos, estrés y situaciones de angustia tanto en mascotas como en personas con autismo y adultos mayores. Durante las últimas celebraciones se registraron episodios en zonas como Malvinas, Alto Comedero, San Pedrito y Alberdi, entre otros sectores de San Salvador de Jujuy, pese a que la normativa provincial prohíbe este tipo de artefactos.
El reclamo también apunta a la venta ilegal de pirotecnia, que continúa realizándose en ferias y domicilios particulares, sin respuestas concretas ante las denuncias. La falta de inspecciones en los barrios y la escasa presencia de controles durante las fiestas refuerzan la sensación de impunidad y el incumplimiento sistemático de la ley.
En ciudades como Palpalá, donde rige una ordenanza de tolerancia cero, la situación fue incluso más crítica. Allí, familias de niños con autismo señalaron que los ruidos intensos generan dolor, miedo y desregulación emocional. Además, remarcaron la ausencia de campañas oficiales de concientización, lo que obliga a vecinos y organizaciones a sostener la difusión y el reclamo con recursos propios, en un contexto donde la empatía y el respeto siguen siendo una deuda pendiente.

