El puerto USB de un router Wi-Fi, presente en muchos modelos modernos, es una función poco aprovechada por la mayoría de los usuarios, pero que ofrece diversas utilidades más allá de la conexión a internet tradicional. Aunque muchos piensan que solo sirve para cargar dispositivos, este conector puede transformar el router en una herramienta versátil dentro de la red doméstica.
Una de las aplicaciones más destacadas de este puerto es la creación de almacenamiento compartido en red (NAS). Al conectar un pendrive o un disco duro externo, se puede acceder desde cualquier dispositivo conectado al Wi-Fi a documentos, fotos o vídeos sin necesidad de servicios de almacenamiento en la nube. Incluso es posible administrar permisos de lectura y escritura, lo que convierte a la unidad en una nube privada accesible desde dentro y fuera del hogar si se habilita el acceso remoto.
Además del almacenamiento, el puerto USB permite compartir periféricos dentro de la red. Por ejemplo, una impresora USB que se enchufa al router puede funcionar como una impresora inalámbrica para todas las computadoras y dispositivos móviles de la casa, eliminando la necesidad de cables directos o conexiones Bluetooth. También se puede utilizar para actualizar el firmware o realizar copias de seguridad de la configuración del router, simplificando tareas de mantenimiento.
Otras funciones menos conocidas, pero igualmente útiles, incluyen la posibilidad de conectar un módem 3G/4G como respaldo de internet en caso de cortes del servicio principal y cargar dispositivos electrónicos de bajo consumo, como teléfonos o auriculares, aprovechando la energía que provee el puerto. Aunque estas funciones no están disponibles en todos los modelos, muchas marcas impulsan al usuario a explorar más allá de los simples puertos Ethernet y Wi-Fi tradicionales.

