La situación de los vendedores ambulantes en el centro de la capital jujeña atraviesa un momento crítico, marcado por la caída de las ventas y un escenario cada vez más adverso para quienes dependen de la economía informal. En las últimas semanas, trabajadores del sector advierten que sostener la actividad diaria se volvió más difícil, con ingresos bajos frente a largas jornadas laborales.
A este contexto se suma un conflicto creciente con la Municipalidad, señalada por los feriantes como responsable de ejercer presiones constantes para desalojarlos de los espacios que ocupan. En particular, quienes trabajan en la zona de calle Lavalle aseguran que enfrentan controles reiterados y exigencias que, en la práctica, dificultan la continuidad de su actividad.
Uno de los puntos más cuestionados es la demora en la regularización de permisos. Los trabajadores sostienen que, pese a haber cumplido con los requisitos y presentado la documentación correspondiente, el trámite no avanza por obstáculos administrativos. Esta situación alimenta la incertidumbre y deja a muchos en una situación de vulnerabilidad frente a posibles sanciones.
Además, crece la preocupación por operativos de decomiso que, según denuncian, se realizan de manera sorpresiva y sin garantías claras. El temor a perder la mercadería —principal sustento económico— se combina con un clima de tensión que llevó a los vendedores a organizarse para resistir cualquier medida que consideren arbitraria, en defensa de su derecho a trabajar.

