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Salud

Las mejores opciones para reemplazar el azúcar

La búsqueda de alternativas al azúcar gana terreno entre quienes intentan mejorar su alimentación diaria, bajar el consumo de ultraprocesados o prevenir problemas de salud asociados al exceso de azúcares añadidos. Sin embargo, especialistas advierten que el cambio más saludable no consiste solamente en reemplazar una cucharada de azúcar por un sobre de edulcorante, sino en acostumbrar progresivamente el paladar a sabores menos dulces. La Organización Mundial de la Salud desaconseja usar edulcorantes sin azúcar como estrategia principal para controlar el peso, ya que no aportarían beneficios sostenidos a largo plazo y podrían asociarse a efectos no deseados si se consumen de manera habitual.

Entre las opciones más recomendadas aparecen las frutas enteras, que aportan dulzor natural junto con fibra, agua, vitaminas y minerales. Banana pisada, manzana rallada, pera madura o dátiles en poca cantidad pueden servir para endulzar yogures, avena, licuados o preparaciones caseras, con una ventaja frente al azúcar común: no se consumen como calorías “vacías”. Los CDC diferencian los azúcares añadidos de los naturalmente presentes en frutas, verduras y leche, y advierten que el exceso de azúcar agregada puede contribuir al aumento de peso, diabetes tipo 2 y enfermedades cardíacas.

Otra alternativa práctica es sumar sabor sin sumar azúcar: canela, vainilla, cacao amargo, ralladura de cítricos, coco sin azúcar o frutos secos pueden ayudar a reducir la necesidad de endulzar infusiones, desayunos y postres. En bebidas, la recomendación más sólida sigue siendo elegir agua, agua con gas o infusiones sin azúcar; para darles sabor, se pueden agregar rodajas de limón, naranja, pepino o frutos rojos. También se aconseja revisar etiquetas, porque muchos productos “light”, yogures saborizados, cereales y bebidas listas pueden contener azúcares ocultos o edulcorantes en cantidades altas.

Los edulcorantes como stevia, sucralosa o aspartamo pueden ser una herramienta puntual para algunas personas, especialmente cuando necesitan reducir azúcar de forma inmediata, pero no deberían convertirse en la base de una alimentación saludable. En personas con diabetes, su uso puede requerir una mirada distinta y debe ser evaluado con un profesional, ya que las recomendaciones generales de la OMS no aplican del mismo modo a quienes tienen esa condición. La clave, coinciden las guías de salud, es avanzar hacia una dieta con menos azúcar agregada, más alimentos frescos y menos dependencia del sabor dulce como hábito cotidiano.

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