Un grave episodio ocurrido durante la madrugada en el Servicio Penitenciario de Jujuy volvió a poner en el centro de la escena la situación que atraviesan las cárceles argentinas, especialmente en materia de salud mental y contención de las personas privadas de la libertad. Dos internos del pabellón Nº 5 se vieron involucrados en un incendio dentro de una celda, hecho que dejó como saldo un fallecido y otro detenido internado en estado crítico.
De acuerdo con la información que trascendió, los internos fueron identificados como Aban y Enríquez. Las primeras versiones indican que Aban habría perdido la vida a raíz de las severas quemaduras sufridas durante el siniestro, mientras que Enríquez permanece hospitalizado con pronóstico reservado. Además, se conoció que este último contaría con antecedentes de tratamiento psiquiátrico dentro del sistema penitenciario.
El hecho generó preocupación no solo por la violencia del episodio, sino también por las interrogantes que plantea respecto a la atención de la salud mental en contextos de encierro. Organismos especializados han advertido en reiteradas oportunidades sobre la necesidad de fortalecer los dispositivos de asistencia psicológica y psiquiátrica en las unidades penitenciarias, donde las condiciones de aislamiento, estrés y vulnerabilidad suelen agravar cuadros preexistentes.
La conmoción se extendió rápidamente en la provincia debido a que uno de los internos estaría vinculado a la causa por el femicidio de Iara Rueda, un caso que marcó profundamente a la sociedad jujeña. Hasta el momento, las autoridades no emitieron un informe oficial sobre las causas que originaron el incendio ni sobre las circunstancias exactas en que ocurrió, mientras la investigación busca determinar responsabilidades y esclarecer lo sucedido.

