Hoy, 27 de noviembre, en Argentina se conmemora el Día del Voleibolista, una jornada dedicada a quienes practican, sienten y promueven el vóley. La fecha fue elegida en honor al nacimiento de la Federación Argentina de Voleibol (FAV), fundada en 1931.
Este día no sólo celebra a quienes compiten en torneos oficiales, sino también a los que rodean el deporte: entrenadores, jueces, clubes, aficionados y familias que impulsan su práctica. Es una ocasión para reconocer el esfuerzo, la dedicación, la pasión por la red y la pelota, y los valores que el vóley promueve: trabajo en equipo, disciplina, compañerismo y superación.
En provincias como Jujuy, en donde el deporte crece también desde lo comunitario y desde lo social, este 27 de noviembre es motivo de orgullo para quienes entrenan en clubes, en escuelas o incluso en espacios no oficiales. Jóvenes y adultos que alguna vez empezaron con una red improvisada hoy mantienen viva la llama del juego, y el Día del Voleibolista sirve para visibilizar ese entramado que sostiene el deporte en el país.
La celebración invita a todas las generaciones —desde quienes empezaron ayer hasta quienes llevan décadas saltando en la cancha— a compartir su amor por el vóley. Es una oportunidad para mirar hacia atrás: valorar los logros, los entrenamientos, los esfuerzos; y hacia adelante: para seguir promoviendo y difundiendo una disciplina que, más allá de competencias, construye comunidad.

