El 12 de junio, Día Mundial contra el Trabajo Infantil, se conmemora con el lema “El progreso es evidente, pero aún queda mucho por hacer: aceleremos esfuerzos”, impulsado por la OIT y UNICEF. Esta fecha, establecida por la OIT en 2002, marca además el 26.º aniversario de los Convenios 138 y 182, que establecen la edad mínima de empleo y prohíben las peores formas de trabajo infantil. Según los datos más recientes, en 2024 había unos 138 millones de niños trabajando, de los cuales 54 millones en condiciones peligrosas, lo que muestra una reducción significativa desde el año 2000, aunque el ritmo actual no es suficiente para alcanzar la meta de erradicar el trabajo infantil-
El informe conjunto de la OIT y UNICEF publicado justo antes del 12 de junio destaca que, aunque se ha logrado disminuir la cifra en más de 20 millones desde 2020, sigue siendo crucial multiplicar por once la velocidad de los avances para lograr la eliminación total del trabajo infantil. La mayor proporción de estos niños se concentra en África subsahariana (87 millones), mientras que la agricultura representa el 61 % de los empleos infantiles, seguida por los sectores de servicios (27 %) e industria (13 %).
Las agencias internacionales hacen un llamado urgente a reforzar la legislación laboral, garantizar el acceso gratuito y de calidad a la educación, y aumentar la protección social, evitando que las familias más vulnerables recurran a la explotación infantil ante la falta de alternativas dignas. Además, advierten que los recortes en la financiación internacional, sobre todo en programas educativos y de apoyo a los hogares, podrían revertir los avances logrados. El compromiso global y la cooperación entre gobiernos, sector privado y sociedad civil serán determinantes para lograr que todos los niños estén en la escuela y no en el trabajo.

