Cada 1 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Hepatitis C, una jornada destinada a concientizar a la población sobre esta enfermedad viral que afecta al hígado y que, si no es detectada y tratada a tiempo, puede derivar en cirrosis, cáncer hepático e incluso la muerte. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 50 millones de personas viven actualmente con hepatitis C en el mundo.
En Argentina, el Ministerio de Salud advierte que una de las principales dificultades es que la enfermedad suele ser silenciosa, sin síntomas visibles en sus primeras etapas. Por esta razón, muchas personas desconocen que están infectadas y llegan al diagnóstico en fases avanzadas. Se estima que en el país miles de personas conviven con el virus sin saberlo.
La hepatitis C se transmite principalmente por contacto con sangre infectada, a través de transfusiones realizadas antes de 1992, prácticas médicas inseguras, tatuajes con material no esterilizado o el uso compartido de jeringas. A diferencia de otros tipos de hepatitis, no existe vacuna preventiva, aunque en la actualidad los tratamientos antivirales de acción directa permiten la curación en más del 95% de los casos.
En esta fecha, organismos de salud, hospitales y asociaciones civiles impulsan campañas de detección gratuita y promueven el testeo como principal herramienta de prevención. La OMS remarca que eliminar la hepatitis C como problema de salud pública hacia 2030 es posible, siempre que los gobiernos refuercen el acceso a diagnósticos y tratamientos, y que la sociedad tome conciencia de la importancia de cuidarse y controlar su salud

