El riesgo país argentino se acerca peligrosamente a los 1.200 puntos básicos, según reportes del índice EMBI+ de J.P. Morgan, que cerró recientemente en 1.228 puntos tras una suba de más del 9 % respecto a la jornada anterior. Este nivel representa el más alto registrado en lo que va del año y acentúa la sensación de vulnerabilidad financiera que atraviesa el país.
La escalada del riesgo país se vincula con bajas en los bonos soberanos argentinos, alta volatilidad cambiaria y creciente incertidumbre política a pocas semanas de las elecciones legislativas. En particular, el gobierno habría dispuesto ventas oficiales de dólares en un rango de 1.500 a 2.000 millones de dólares para contener la depreciación del peso, pero las señales del mercado reaccionaron negativamente, derrumbando acciones y bonos y empujando al riesgo país más arriba.
El alza del riesgo país complica el acceso de Argentina a financiamiento externo: cuanto más elevado es este indicador, más costosa es la emisión de deuda en dólares y mayor es el recelo de los inversores para incursionar en mercados locales. Además, obliga al gobierno y al Banco Central a intervenir con reservas o medidas cambiarias para contener las expectativas adversas, lo que tensiona aún más la fragilidad fiscal y monetaria del país.
Analistas advierten que si esta tendencia persiste, el país podría entrar en un círculo vicioso: aumento del costo de financiamiento → caída de precios de activos locales → aumento del riesgo país → mayores tasas exigidas a nuevos títulos. En ese contexto, muchos esperan que el Ejecutivo anuncie medidas emergentes para recomponer la confianza, pero hasta ahora ninguna acción ha conseguido frenar la escalada.

