La situación presupuestaria de la Universidad Nacional de Jujuy (UNJu) volvió a encender las alarmas entre docentes, estudiantes y trabajadores, quienes advierten que la falta de actualización de fondos nacionales está afectando el normal funcionamiento de la institución. En las últimas semanas se realizaron movilizaciones y jornadas de protesta en el marco de un reclamo que se replica en universidades públicas de todo el país.
Desde distintos sectores universitarios sostienen que los recursos asignados resultan insuficientes frente al aumento de costos operativos y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios. La comunidad académica reclama una actualización presupuestaria y una recomposición salarial para docentes y no docentes, al tiempo que advierte sobre las dificultades para sostener actividades de enseñanza, investigación y extensión.
En mayo, la UNJu se declaró en emergencia salarial, en un contexto marcado por movilizaciones en las calles de San Salvador de Jujuy. Los gremios y autoridades universitarias señalaron que la situación financiera compromete el desarrollo de las actividades académicas y afecta a miles de estudiantes de toda la provincia.
La preocupación por el financiamiento no es nueva. Desde la propia universidad habían advertido previamente que gran parte del presupuesto se destina al pago de salarios y que los gastos de funcionamiento cuentan con recursos limitados. Las autoridades sostienen que la continuidad del presupuesto sin actualizaciones acordes a la inflación dificulta el sostenimiento de servicios básicos, el mantenimiento de infraestructura y el avance de proyectos de investigación y desarrollo.

