Desde la semana pasada, la frontera entre Argentina y Bolivia en el paso de Villazón se encuentra bajo un fuerte operativo de seguridad, luego de que el Gobierno boliviano desplegara militares para controlar el contrabando de combustibles y otros productos hacia Jujuy. La medida forma parte de un paquete de acciones destinadas a mitigar la crisis de abastecimiento que afecta al país vecino, generando tensión en la zona limítrofe.
Según medios bolivianos, el despliegue de tropas es una de las diez medidas anunciadas recientemente por el Ejecutivo de Bolivia. Estas incluyen mayores controles en estaciones de servicio y el transporte de carburantes, todos supervisados por personal militar. En la frontera, los uniformados han reforzado la vigilancia en los pasos informales, especialmente en la zona del río internacional, donde suelen cruzar mercaderías de manera irregular.
El operativo ha causado preocupación entre comerciantes y transportistas, quienes advierten que las restricciones podrían afectar la economía regional. La sorpresa fue mayor cuando, el viernes al mediodía, un avión presuntamente de la Fuerza Aérea Boliviana sobrevoló la zona a baja altura, lo que generó incertidumbre entre los pobladores. La fuerte presencia de efectivos con equipamiento especial refuerza la idea de que el operativo continuará en los próximos días.
Por el momento, las autoridades argentinas no han emitido declaraciones sobre la situación. En tanto, en Villazón, los controles siguen activos y se espera que la vigilancia militar se mantenga como parte de la estrategia boliviana para frenar el contrabando. La situación mantiene en vilo a los habitantes de ambos lados de la frontera, quienes dependen en gran medida del intercambio comercial entre ambos países.

