Los residentes de Yala y Los Nogales atraviesan una grave crisis por la falta de agua potable, que ya lleva siete días consecutivos. La problemática comenzó hace más de dos semanas con una merma en la presión del servicio, hasta que el miércoles pasado la provisión se interrumpió por completo. Desde entonces, las familias se enfrentan a enormes dificultades para cubrir necesidades básicas como cocinar, higienizarse y enviar a sus hijos a la escuela.
Raúl Méndez, vecino de Yala, relató que la situación afecta no solo la vida cotidiana, sino también los electrodomésticos, como lavarropas que resultaron dañados por la baja presión previa al corte total. Señaló que, pese a múltiples reclamos a la empresa estatal Agua Potable, hasta ahora no obtuvieron respuestas ni soluciones concretas.
La indignación de los habitantes crece día a día debido a la falta de medidas de contingencia. Denuncian que, a pesar de la gravedad del problema, no se dispusieron camiones cisternas para abastecer de manera provisoria a los barrios afectados, lo que agrava el escenario en medio de las altas temperaturas.
Ante la ausencia de respuestas oficiales, los vecinos advierten que la situación constituye un riesgo para la salud pública. Reclaman con urgencia la intervención de las autoridades provinciales para restablecer el servicio y evitar que la crisis se prolongue aún más, profundizando el sentimiento de abandono en la comunidad.

