Cada vez son más quienes optan por llevar comida hecha en casa al trabajo, no solo para ahorrar, sino también para comer más sano y variado. En este sentido, pueden adaptarse perfectamente a viandas prácticas, económicas y sabrosas que no requieren demasiado tiempo en la cocina.
Una de las opciones más elegidas es la tarta de verduras, que puede prepararse con acelga, zapallitos o cebolla y queso, y llevarse en porciones. Se puede cocinar en molde grande o en versiones individuales tipo muffins, ideales para freezar. Otra alternativa clásica es el tortilla de papas y cebolla, que se prepara en minutos y se conserva bien en frío.
Los sándwiches de milanesa al horno también son una solución fácil y rendidora. Se pueden preparar el domingo y guardar en la heladera para armar viandas durante la semana, agregando lechuga, tomate y un toque de mostaza o mayonesa. Para quienes prefieren algo más liviano, el arroz con atún y huevo duro es una combinación sencilla y nutritiva, ideal para comer frío con un chorrito de aceite de oliva.
Por último, para sumar algo dulce sin caer en golosinas industriales, una buena opción es preparar budín de banana o avena y manzana, que dura varios días y se puede fraccionar en porciones para cada jornada laboral. Cocinar en casa permite controlar ingredientes, ahorrar dinero y mejorar la calidad de lo que se consume día a día en el trabajo.

