Durante los meses fríos, el aire acondicionado se convierte en un aliado clave gracias a su función de calefacción. Sin embargo, para asegurar su buen funcionamiento y evitar problemas de salud, es fundamental limpiar los filtros del equipo con regularidad, ya que acumulan polvo, polen y ácaros que pueden afectar la calidad del aire interior y el rendimiento del sistema.
La limpieza adecuada no solo mejora la circulación del aire y reduce el consumo energético, sino que también previene averías costosas. El procedimiento es sencillo: se debe apagar y desconectar la unidad, abrir la tapa frontal o lateral según el modelo, retirar los filtros con cuidado, aspirarlos o lavarlos con agua tibia y detergente suave si son reutilizables, secarlos bien y volver a colocarlos.
Además de los filtros, conviene mantener limpias las rejillas de salida y, cuando sea posible, desinfectar los conductos del sistema, donde también se acumulan partículas. No se recomienda cubrir la unidad en invierno, ya que esto puede generar humedad y moho, afectando los componentes internos.
Por último, los especialistas sugieren hacer una limpieza de los filtros cada uno a tres meses y complementar el mantenimiento con una revisión profesional anual. Estos cuidados permiten disfrutar de ambientes cálidos, saludables y eficientes durante toda la temporada invernal.

