A cinco años del femicidio de Iara Rueda, el dolor sigue intacto para su familia y para toda la provincia de Jujuy. El caso de la joven palpaleña marcó un antes y un después en la lucha contra la violencia de género, no solo por la magnitud de la conmoción social que generó, sino también porque impulsó cambios legislativos y protocolos de actuación en la búsqueda de personas desaparecidas. Sin embargo, la sensación de impunidad persiste: sus padres denuncian que aún existen responsables que no fueron investigados.
Este miércoles, el grupo Padres y Madres del Dolor se concentró en Plaza Belgrano y marchó hacia Casa de Gobierno para exigir justicia no solo por Iara, sino también por los femicidios de Cecilia Reynaga, Gabriela Cruz, Nayra Álvarez y Roxana Mazzala, ocurridos en 2020. La movilización visibilizó un reclamo más amplio: la falta de respuestas estatales frente a la violencia machista que continúa cobrando vidas en la provincia.
En este nuevo aniversario, Mónica Cunchila, madre de Iara, expresó con firmeza que su lucha no cesará: “Pasaron cinco años y yo sigo peleando”. La mujer remarcó que el juicio contra tres responsables materiales ya se llevó adelante, pero advirtió que aún quedan personas implicadas y que incluso existe una causa abierta contra la cúpula policial de Jujuy. “Es una investigación que estuvo dormida y escondida debajo de la alfombra, pero de tanto insistir logramos que avance”, señaló.
La jornada cerrará con una misa en homenaje a la joven, pero el mensaje principal quedó plasmado en las calles: la violencia de género sigue siendo una problemática estructural en Jujuy. El caso de Iara no solo transformó el dolor de una familia en lucha colectiva, sino que también sigue recordando a la sociedad que detrás de cada nombre hay vidas truncadas y familias que se niegan a aceptar el silencio y la indiferencia.

