Las intensas lluvias de las últimas semanas han puesto en jaque a varias localidades de Jujuy, con crecidas de ríos, desbordes y cortes en el suministro de agua. Frente a esta crisis, el gobierno provincial declaró la emergencia hídrica, una medida que ahora deberá ser aprobada por la Legislatura. Sin embargo, más allá del impacto de los temporales, el director de Recursos Hídricos, Guillermo Sadir, reconoció que la situación se ha agravado por la falta de mantenimiento anual en los cauces de los ríos, un problema de larga data que hasta ahora no fue abordado con la profundidad necesaria.
Los trabajos de mitigación se han concentrado en zonas como Huacalera, Tilcara, Tumbaya y Libertador, donde se intenta remover sedimentos y restablecer el flujo del agua. Sin embargo, el deterioro de la infraestructura hídrica ha complicado la tarea. En especial, las crecidas del arroyo Burrumayo y los ríos Guerrero y Reyes han dañado tomas de agua clave, afectando el suministro a las plantas potabilizadoras. Este panorama evidencia que las obras de mantenimiento y prevención no han sido una prioridad en los últimos años, dejando a la provincia expuesta a los efectos del clima.
Uno de los puntos más críticos es la confluencia del Huasamayo, Huichayra y el Río Grande, donde el exceso de sedimentos podría generar un taponamiento severo. Según Sadir, no se han realizado trabajos adecuados de control de sedimentos desde hace más de 40 años, lo que ha llevado a esta situación límite. Ahora, además de la remoción de material acumulado, será necesario extraerlo y transportarlo, lo que implicará costos y tiempos que podrían haberse evitado con una planificación sostenida en el tiempo.
Otro problema preocupante es el impacto de las lluvias en rutas clave como la 52 y la 70, así como la vulnerabilidad de los asentamientos irregulares en zonas de alto riesgo de inundación. Aunque el gobierno provincial trabaja en coordinación con Ordenamiento Territorial, Ambiente y Vialidad, el abordaje de estas problemáticas sigue siendo reactivo en lugar de preventivo. Además, la falta de financiamiento para obras esenciales, como el Canal Alvarado en la capital, pone en evidencia la fragilidad de la infraestructura hídrica de la provincia. Mientras tanto, las soluciones siguen dependiendo de medidas urgentes que, aunque necesarias, no resuelven el problema de fondo.

