La Justicia jujeña otorgó prisión domiciliaria a Micaela Rivadeneira, la joven imputada por el homicidio de Lautaro Flores. La decisión fue tomada por el juez Marcos Espinassi durante una audiencia en la que se discutió la extensión de la prisión preventiva. La medida de coerción continuará vigente, pero será cumplida en un domicilio y no en un establecimiento penitenciario.
Tanto la Fiscalía como la querella se opusieron a la domiciliaria. Entre sus argumentos señalaron la existencia de peligro procesal y recordaron que, tras el crimen ocurrido a fines de julio, sobre la imputada pesaba una orden de detención y permaneció varios días sin presentarse ante la Justicia. Finalmente, Rivadeneira se presentó de manera voluntaria acompañada por su abogado y había recibido inicialmente 30 días de prisión preventiva.
Flores murió luego de ser atacado con un arma blanca el 26 de julio, en inmediaciones de avenida Párroco Marshke, cuando, según la investigación, intervino para separar una pelea entre dos mujeres. Fue trasladado al Hospital Pablo Soria, pero falleció posteriormente. La autopsia determinó que sufrió un shock hemorrágico provocado por una herida que comprometió el corazón.
La resolución generó un fuerte rechazo entre los familiares de Lautaro, quienes apelaron la prisión domiciliaria para intentar que la imputada vuelva a permanecer detenida en una unidad penitenciaria. Su madre, Jorgelina Soto, cuestionó además que la acusada se encuentre en el domicilio sin tobillera electrónica ni custodia policial y adelantó que familiares y allegados continuarán reclamando justicia.

