El inicio del ciclo lectivo 2025 en Jujuy ha puesto nuevamente en evidencia las deplorables condiciones de infraestructura en las que se encuentran numerosos establecimientos educativos. A pesar de las promesas gubernamentales de mejoras, la realidad muestra que muchas escuelas presentan problemas graves que afectan tanto a estudiantes como a docentes.
Un caso emblemático es el de la Escuela Pucarita, donde se han reportado techos con filtraciones y baños en mal estado. Claudia Navarro, representante de la CTA Autónoma, señaló que «tenemos escuelas que con las lluvias se inundaron y desbordaron los techos y no se hicieron arreglos».
Además, el Colegio Secundario N° 31 de Ocloyas enfrenta desafíos significativos debido a su ubicación en una zona de difícil acceso. Las condiciones de las rutas afectan la asistencia tanto de docentes como de estudiantes, lo que ha llevado a que las ausencias sean justificadas por las autoridades educativas.
Estas situaciones reflejan una problemática estructural en el sistema educativo jujeño. Mientras el gobierno provincial anuncia planes de refacción y construcción de nuevas aulas, la realidad en terreno muestra que las soluciones no llegan con la celeridad necesaria. La comunidad educativa continúa esperando acciones concretas que garanticen condiciones dignas y seguras para el desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje.

