La comunidad de Lagunillas del Farallón expuso ante la Legislatura provincial una problemática que genera creciente preocupación en la Puna jujeña: la caza furtiva de vicuñas y sus consecuencias ambientales, sociales y económicas. Referentes de la zona denunciaron que durante mayo fueron halladas cerca de 70 vicuñas muertas en el paraje Ekas, muchas de ellas despojadas de su valiosa fibra, en un hecho atribuido a personas provenientes de Bolivia.
Durante una reunión de la Comisión de Ambiente de la Cámara de Diputados, pobladores y autoridades comunales advirtieron que la falta de controles permanentes favorece este tipo de delitos. Según señalaron, la escasa presencia de personal destinado a la protección de la fauna silvestre dificulta la vigilancia en amplios sectores donde habitan estos camélidos, considerados un recurso fundamental para las comunidades locales.
Los representantes de Lagunillas del Farallón remarcaron que la pérdida de vicuñas no solo implica un daño ambiental, sino también un fuerte golpe para la economía regional. La fibra de este animal constituye una importante fuente de recursos para el desarrollo de proyectos comunitarios, por lo que la disminución de ejemplares afecta directamente las posibilidades de generar ingresos y fortalecer emprendimientos locales.
Frente a esta situación, los pobladores solicitaron incrementar la cantidad de guardaparques, mejorar la conectividad en la zona, crear un destacamento especializado y reforzar los operativos de control para prevenir nuevos casos de caza furtiva. Desde la Comisión de Ambiente expresaron su respaldo a los planteos y se comprometieron a gestionar acciones ante los organismos competentes, con el objetivo de proteger a las vicuñas y resguardar una actividad que resulta clave para el desarrollo y la sustentabilidad de las comunidades puneñas.

