El Tren Solar de la Quebrada, una de las apuestas turísticas más ambiciosas del Gobierno de Jujuy, atraviesa un período de baja demanda que preocupa a vecinos y operadores de la Quebrada de Humahuaca. A pesar de haber sido promocionado como el primer tren solar de América Latina y un ícono del turismo sustentable, en los últimos meses el servicio funcionó con entre el 5 % y el 20 % de su capacidad, según denuncias locales. En algunos días, aseguran, las formaciones circulan casi vacías o directamente no salen por falta de pasajeros.
Las causas de esta escasa ocupación son diversas. El precio del pasaje figura entre los principales reclamos, ya que muchos turistas nacionales consideran las tarifas demasiado elevadas para un recorrido que apenas abarca unos 35 kilómetros entre Volcán y Maimará. A ello se suman la falta de promoción efectiva, la limitada frecuencia de viajes y la competencia con excursiones por carretera que resultan más económicas y ofrecen mayor flexibilidad.
A pesar de las promociones y descuentos para residentes jujeños, estudiantes y jubilados, la demanda no logró repuntar. Comerciantes y emprendedores de la zona aseguran que el tren no generó el movimiento económico que se esperaba en los pueblos del trayecto. Mientras tanto, la empresa estatal a cargo del servicio sostiene que aún es temprano para evaluar el impacto del proyecto y que se trata de una inversión “a largo plazo”, pensada para consolidarse en los próximos años.
El Tren Solar nació con la promesa de unir sustentabilidad, innovación y desarrollo local, pero su viabilidad económica y social hoy se encuentra en duda. Especialistas señalan que será necesario revisar el esquema tarifario, ampliar el recorrido y fortalecer la articulación con la oferta cultural y gastronómica de la Quebrada para convertirlo en una verdadera atracción turística. De lo contrario, el ambicioso proyecto podría quedar como un símbolo de buenas intenciones, pero de escaso aprovechamiento real.

