El balance del fin de semana en Jujuy dejó un dato alentador: no hubo víctimas fatales en siniestros viales, aunque el registro de incidentes sigue siendo motivo de preocupación. Los operativos desarrollados en distintos puntos de la provincia revelaron una vez más la persistencia de conductas de riesgo entre los conductores, especialmente relacionadas con el consumo de alcohol al volante.
Durante los controles, se labraron 598 actas por infracciones de tránsito, entre ellas 85 por alcoholemia positiva, una cifra que vuelve a poner en debate el nivel de responsabilidad social frente a la seguridad vial. Uno de los casos más graves fue el vuelco de un automóvil en Alto Comedero, cuyo conductor tenía 2,37 gramos de alcohol en sangre, muy por encima del límite permitido. A esto se sumó el vuelco de una camioneta en Humahuaca, atribuido a la neblina, que afortunadamente no dejó heridos.
Mientras tanto, la provincia también debió responder a hechos delictivos que se suman al clima de inseguridad. En Palpalá se reportó un robo a mano armada a un remisero, un hecho que vuelve a poner en discusión la vulnerabilidad de quienes trabajan en el transporte informal o nocturno. En contraste, la Cena Blanca se desarrolló sin hechos relevantes ni denuncias vinculadas a la lluvia, un dato positivo en un fin de semana marcado por múltiples intervenciones policiales.
Finalmente, las autoridades investigan el presunto uso indebido de un vehículo oficial por parte de un policía fuera de servicio, un hecho que podría derivar en sanciones administrativas. Este episodio abre otro frente dentro del debate sobre el uso de recursos públicos y la conducta del personal estatal, en un contexto donde la ciudadanía demanda mayor control y transparencia.

