Un nuevo siniestro vial registrado en el acceso sur a San Salvador de Jujuy volvió a exponer una problemática que se repite en calles y rutas de la provincia: la conducción bajo los efectos del alcohol. En esta ocasión, un hombre que manejaba una camioneta Ford Ranger perdió el control del vehículo e impactó contra un guardarraíl en la zona de retorno hacia la ruta nacional N° 66, a la altura de la excasilla de Turismo.
Un hecho que pudo tener consecuencias más graves
El episodio ocurrió durante la madrugada, cerca de las 5, cuando el conductor circulaba por la ruta nacional N° 9 en sentido sur-norte, con dirección a la capital jujeña. Por causas que todavía son materia de investigación, el rodado terminó contra la estructura metálica que separa la calzada del cantero central y quedó detenido sobre la banquina.
Personal del Same acudió al lugar luego de ser alertado por un efectivo policial que se encontraba en la zona. El único ocupante de la camioneta fue asistido en el lugar y, si bien no sufrió heridas de gravedad, el hecho generó preocupación por el riesgo que representó para otros conductores que transitaban por uno de los accesos más utilizados de la ciudad.
Alcoholemia positiva y preocupación social
En el operativo también intervino personal de Seguridad Vial, que realizó el test de alcoholemia correspondiente. El resultado fue positivo: 1,45 gramos de alcohol por litro de sangre, por encima de lo permitido por la normativa vigente. Tras el procedimiento, efectivos de Criminalística realizaron las pericias y personal de la Seccional 31° trasladó al conductor en calidad de demorado.
El caso se suma a una serie de reportes recientes que muestran la persistencia del alcohol al volante en Jujuy. Durante junio, los controles viales volvieron a detectar decenas de alcoholemias positivas y una importante cantidad de siniestros, especialmente durante los fines de semana y horarios nocturnos, cuando aumenta la circulación vinculada a salidas, reuniones y actividades recreativas.
Más allá de que en este hecho no hubo víctimas graves, la situación vuelve a plantear un problema social de fondo: cada conductor alcoholizado pone en riesgo no solo su vida, sino también la de peatones, motociclistas, familias y trabajadores que circulan por rutas y avenidas. En una provincia donde los siniestros viales siguen generando preocupación, la prevención, los controles y la responsabilidad individual aparecen como claves para evitar tragedias.

