Un nuevo operativo de desalojo de vendedores ambulantes se llevó a cabo en las inmediaciones del Hospital Pablo Soria, generando nuevamente tensión entre trabajadores informales y autoridades municipales. Inspectores acompañados por efectivos policiales se presentaron en el lugar con el objetivo de liberar el espacio público en los accesos al principal nosocomio de la provincia.
El procedimiento se concretó en las últimas horas y, según relataron los propios vendedores, se trató de un intento de desalojo incluso en una jornada donde la actividad era reducida por el feriado. Desde el sector afectado denunciaron que los agentes actuaron de manera “prepotente” y sin identificarse en algunos casos, lo que generó malestar y preocupación entre quienes dependen de esta actividad para subsistir.
Los trabajadores de la economía popular sostienen que la reubicación propuesta por las autoridades no resulta viable, ya que se los traslada a zonas con menor circulación de personas, afectando directamente sus ingresos. Además, remarcaron que la situación económica actual limita sus posibilidades de acceder a un empleo formal, por lo que la venta ambulante representa su única fuente de sustento para mantener a sus familias.
Este tipo de operativos no es nuevo en el sector, ya que en otras oportunidades se realizaron acciones similares con el argumento de garantizar la libre circulación en los accesos al hospital. Sin embargo, el conflicto persiste y evidencia la falta de soluciones de fondo que contemplen tanto el orden del espacio público como la crítica situación social de quienes trabajan en la informalidad.

